martes, 28 de abril de 2015

DE CUANDO HACEMOS DE LO INMORAL UNA FORMA DE VIDA.

Prisioneros de nuestra propia falacia, víctimas propiciatorias de nuestra propia deslealtad hacia lo que debería constituir nuestra máxima obligación, a saber la que se conforma de aplicar el orden natural a ciertas cuestiones por otro lado primarias, de las que se desprende lo que una vez conocimos como la manera lógica de entender la vida; naufragamos hoy una vez más, y sin duda no será la última, en la vorágine en la que se ha convertido no tanto el vivir, como sí más bien el ser capaces de dar sentido a nuestra propia vida. Un sentido que paradójicamente, como tantas otras cosas, no procede del en sí mismo de las cosas, como sí más bien de la interpretación que para el mismo seamos capaces de confeccionar.

Es así como entre paradojas y sutilezas, donde muchos no vemos sino la enésima forma de flirteo para con la hipocresía, poco a poco acaban por filtrarse los efectos, cuando no los procesos en sí mismos, a partir de los cuales adquieren sentido no tanto los hechos que en sí mismo constituyen la Realidad (el acceso a los mismos hace mucho tiempo que nos está vetado) cuando sí más bien lo hacen los procesos a partir de los cuales podemos intuir, nunca comprender, el contexto que acaba por conformar el actual presagio de realidad, dentro del cual queda más o menos delimitado el contexto espacio-temporal que nos ha sido asignado, en el cual recocemos lo que más o menos nos ha sido dado en llamar lo propio.

Es así que por no ser un mundo real, a lo sumo una vaga intuición conformada a partir de la suma de retazos de recuerdos la mayoría de los cuales ni siquiera podemos reconocer como propios, que podemos observar sin el menor síntoma de estupefacción cómo cuestiones que otrora era de inferencia indiscutible, como podría ser la Ley de la Gravedad en el caso de un mundo vinculado esencialmente a lo físico, son en este caso no solo obviados, sino manifiestamente vituperados,  sumiendo en una especie de sopor, en una suerte de dulce sueño a todos cuantos formamos parte del mismo, ya sea de manera consciente, o incluso como por otro lado ocurre en la mayoría de los casos, inconsciente. De hecho, vivir en la ignorancia y estar muerto se parecen en que nadie que lo sufre lo sabe, si bien en ambos casos el dolor que causan a quienes comparten el hecho es enorme.

Es así que dentro de esos mundos de Yuppie, o más concretamente a tenor de la filosofía que de los mismos ha de elaborarse en pos de contar con una suerte de criterio que se traduzca primero en una Tradición, destinada a parir con el tiempo una suerte de valía moral que actúe como justificación; la paradoja, lejos de extinguirse, acaba más bien por erigirse en patente de corso, destinada como aquéllos a robar en nombre de otros, lo que en realidad nunca fue suyo en base al buen derecho.

Es así como encontramos por ejemplo que donde otrora veíamos actos innobles, carentes pues de resonancia ética, propensos por ende a ser reconocidos y tachados por ello de inmorales, hemos ahora de, en un misterioso giro del destino, tragarnos los que por entonces fueron procederes antagónicos, para asumir ahora su nueva condición de precursores.
Nos burlábamos de los países que no tenían Historia. Perseguíamos hasta la extenuación a los tiranos cuando no reyezuelos que envidiosos, ponían precio a nuestra rica y extensa Cultura (de ser hoy el precio lo pondríamos nosotros mismos) capaces entonces de mirar por encima del hombro a casi cualquiera que se nos pusiera por delante (o por detrás) víctimas cuando no verdugos de una manera de entender la vida que entonces por poco adecuada, no sería hoy de mejor gusto.

Y es entonces que hoy hemos de enfrentarnos con nuestro presente, herido quién sabe si de muerte. Nos reímos una vez del pasado de otros. Pisoteamos no solo con indolencia, sin dudarlo con franca soberbia el pasado que constituía el marco de actuación de otros, y todo tan solo para comprobar como ha cambiado el cuento. Un cuento que ha degenerado en drama, el que se constituye cuando un Pueblo no es capaz de reconocerse en su presente. Quién sabe si porque solo reconoce en el peso de su Historia, la mediocridad de un presente lapso.

Ex-ministros de pacotilla. Ídolos con los pies de barro. Ex-presidentes ga-ga´s. Dirigentes que se jactan de su mediocridad amparados ellos en la beligerancia propia del que incapaz de responder a su oponente, ha de vituperarle. En definitiva, un suma y sigue cuya continuidad amenaza con hacer saltar por los aires cualquier vestigio de sentido que le quede al presente, cualquier recaudo que a la lógica le quede, en pos con ello de convencernos de que finalmente ya nada queda por hacer, y todo porque siguiendo la vieja ecuación con la que los listos manejan a los idiotas: Tú no pienses, que ya pienso yo por ti.

Nerón dotó de privilegios a su caballo. Intuir las consecuencias de tamaño hecho nos sobrecoge. Sin embargo, ser testigos de procesos carentes del menor sentido común, cuando no del menor viso de humanidad, como pueden ser la venta de preferentes, o la manipulación voluntaria de cláusulas suelos en pos de facilitar desahucios que han terminado por traducirse en el nuevo ejercicio de la especulación, lejos de sorprendernos, vuelve a despertar en nosotros un tufillo ya casi olvidado, en el que se reconocen tonos cercanos a los de la admiración.

Al final, incapaces no ya de reconocer nuestra imagen en el espejo cuando sí más bien de generar en nuestra mente el simbolismo propio competente para reconocernos en el mismo; que hemos de asumir como una derrota lo que jamás habrá de pasar a la Historia como la victoria de otros. Sencillamente porque algunos hechos son tan repulsivos, que no resulta lícito que sean investidos con la pátina de victoria. Sencillamente porque tal hecho arrebataría la lícita sensación de victoria que algún día esperemos, nuestros actos puedan volver a ser llamados a protagonizar.

Hoy, mientras tanto, sintámonos orgullosos de ver en la oscuridad que ya nos envuelve, la constatación fehaciente de que hemos sobrevivido a la que hoy es la más dura de las pruebas, la que ante nosotros se presenta cada nuevo día.


Luis Jonás VEGAS VELASCO.

jueves, 1 de enero de 2015

¡FELIZ AÑO NUEVO! NI IDEA DE LO QUE DEPARARÁ, LO ÚNICO SEGURO ES QUE NO NOS ABURRIREMOS.

El Nuevo Año ha llegado, aunque en realidad, las sensaciones precedentes y que en principio deberían de constituir el catálogo de certezas destinadas a confirmar tal hecho se alejan bastante de las que en principio y en buena lógica uno esgrimiría a la hora de poder decir, sin albergar la menor duda, que efectivamente, hemos llegado.

De hecho, si tenemos la paciencia suficiente para dejar que los últimos recuerdos que la Nochevieja dejó en nosotros, ya fueran éstos en forma de deleitosas burbujas de espumoso, o de patéticas manchas en nuestras corbatas, dejen paso a la tediosa aunque no por ello menos contumaz realidad, comprobaremos hasta qué punto la posición de nuestro presente sigue siendo más fácil de identificar acudiendo a los faros previsores de la Historia, esto es por medio de las certezas que proporciona el pasado; que a través de las ensoñaciones propias de un auténtico precursor, o lo que viene a ser lo mismo exponiéndonos al exceso de categorización, o quién sabe si de excesiva exposición a los ¿cavas? bajo cuya influencia bien podría hallarse hoy mismo nuestro querido y tal vez nunca por ello en forma adecuada ponderado Ministro de Economía, Sr de Guindos; el cual ha tenido a bien hacer un alto en el camino para precisamente marcarnos el camino a todos aquellos que aún hoy aspiren a ganarse el cielo por medio del Patriotismo.

Pero como ciertamente el uno no me pone, y lo otro me desasosiega, prefiero una vez más retroceder aunque solo sea un instante en pos de, en el caso que nos ocupa, las declaraciones con las que se nos regaló el Sr. Presidente, con motivo de lo que algunos llaman balance, yo prefiero ciertamente el término plañida al viento en pos del desasosiego de los justos; en la que buscar quién sabe qué, a lo sumo el perdón a través del consabido mal de muchos…

De patético, vacuo, y altamente insubstancial, en este caso en obvia correspondencia para con su artífice, son términos bajo los que bien podríamos encomiar el mencionado discurso. Sin embargo, una aberrante confabulación labrada en este caso entre un comentario efectuado por el Sr. Presidente, y la aberrante interpretación que del mismo lleva a cabo un ¿Periodista? me llevan hoy a necesitar desarrollar una vez más de forma escrita mis pensamientos, con la salvaguarda propia de esperar que la reordenación de ideas que ello requiere, me permita acceder a una perspectiva la cual hasta este momento me ha sido vetada.

Habló así D. Mariano Rajoy de Adanismo; y fue así que el dilatado periodista tuvo a bien decorar su crónica afirmando ni corto ni perezoso que el Sr. Presidente había tratado de explicitar su razonamiento por medio de la interpolación de una metáfora bíblica.

Cierto es que conociendo al gallego, y en especial desde la perspectiva que nos proporciona el poder constatar con hechos la absoluta falta de vergüenza con la que se define cuando trata de integrar en una función distinta de cero la representación del conocimiento político que nos atribuye a todos los que no pensamos como él, lo cierto es que a partir de las afirmaciones a menudo vertidas por un buen amigo el cual afirma que la Carrera de Periodismo aporta un mar de conocimientos, de no más de un centímetro de profundidad, lo cierto es que yo aspiraba a merecer por parte del periodista un análisis un poco más trabajado, en relación tanto a las palabras del gallego como por supuesto a sus consecuencias directas.

Constituye el Adanismo una de las corrientes procedimentales más importantes de cuantas en materia sociológica confluyen en relación a describir los efectos que el esencialismo regeneracionista tienen para España.
En términos netamente prácticos, el Adanismo se integra como corriente de pensamiento fácilmente esgrimible en el contexto de las interpretaciones regeneracionistas a las que tan proclives ha sido la fecunda tradición española, auspiciada por el no menos co-substancial patetismo endémico del que hace gala la Tradición Española.

Ubicado en los preceptos conceptuales propios de los Dos 98’s de los que ha hecho gala España, y que se consignan uno a la muerte de Felipe II, y el otro tras la Pérdida de las Colonias; lo cierto es que ambos tienen en común, cuando no redundan, en la escenificación previa de un escenario patético en el cual no se trata ya de que no se encuentre solución posible a los problemas, sino que más bien se ataca de manera desmedida el problema de las esencias españolas.

Surge así el Nuevo Adán. A saber, personaje en este caso netamente precursor toda vez que niega cualquier vínculo con el pasado, aparentemente convencido no tanto de la imposibilidad de encontrar en ese pasado ni siquiera un principio de salvaguarda de sus perdidos valores; como sí más bien de una certeza según la cual es en ese mismo pasado donde se reúnen los principios de todos sus supuestos males.

Convergemos así hacia un peligroso modelo de Regeneracionismo en el que, al contrario de lo que sucedía en el original, de marcado carácter francés, y por ende revolucionario y buscador del Hombre Ilustrado, preferimos apostar por un Regeneracionismo casposo, que nace castrado de origen toda vez que si bien promueve el cambio existencial (parece saber definir un nuevo Modelo de Español) lo hace no obstante modificando los principios del Adán propiamente dicho, que se esconden detrás del consabido “detrás de mí, el. Diluvio”; por una forma recatada aunque no por ello menos rancia de “Salvador de la Patria.”

Pero tal y como afirma otro buen amigo: No se puede hacer tortilla sin cascar huevos. Y a día de hoy no hemos encontrado el modo de restaurar a su estado original los mencionados huevos si una vez iniciado el proceso de elaboración de la tortilla, los comensales cambian de idea en relación a lo que quieren comer.

Es por ello que, y sin que sin de mis palabras haya de extraerse ninguna suerte de cobardía, creo sinceramente que será para todos lo mejor no comenzar con la elaboración del menú hasta que todos los comensales tengan claro el menú que desean degustar.

Así, de paso, a lo mejor encontramos un cocinero de verdad.


Luis Jonás VEGAS VELASCO.

martes, 28 de octubre de 2014

DEL SISTEMA DIGESTIVO A LOS TRAGONES, ÚNICA MANERA DE ENTENDER LA ACTUAL VIGENCIA DEL “PANZISMO.”

Al igual que ocurre con la digestión, que a menudo suele confundirse con el proceso desarrollado en el Sistema Digestivo, del que se obtienen desde recursos destinados a promover el desarrollo material del organismo, hasta por supuesto energía; viene a ser lo que en la actualidad está ocurriendo con la Política es decir, una suerte de confusión destinada a fraguar en nuestro inconsciente, una vez que nuestro intelecto se ha batido en retirada, por la que el engendro que pulula por nuestra realidad ha de responder a la verdad que antaño supuso una actividad otrora respetable.

Siguiendo con el paralelismo, bien podríamos venir a decir que la notable acumulación de residuos, procedentes sin duda de un dieta no pobre, cuando sí más bien desequilibrada, ha gestado un grado de colapso que viene a materializarse en la constatación de un organismo enfermo. De un organismo en el que la obesidad ha hecho presa.

Entendemos así que el Sistema Digestivo, integrante imprescindible del organismo, lleva a cabo de manera correcta su labor, cuando de ésta se desprende la clara y óptima obtención de nutrientes a saber, elementos naturales destinados a proporcionar bien substancias destinadas al desarrollo corporal, bien energía.
Sin embargo existe también una tercera vía. Así, hace relativamente poco ha entrado en escena la fibra. Es la fibra un ente propio. No responde a los componentes de definición de los nutrientes, al no aportar ninguno de los elementos básicos que sirven para definir correctamente a éstos, y sin embargo de muestra como imprescindible para garantizar el buen estado general del Aparato Digestivo. En definitiva, es lo que garantiza que el sujeto ciertamente va a ser capaz de tragarse lo que le echen.

Por ir centrando, y lejos en mi ánimo el dar lugar a confusión llevando a nuestros lectores a pensar que se han equivocado de lugar, diremos que este país se muestra, hoy por hoy, incapaz de digerir más mierda.
Nuestros gobernantes, en un ejercicio solo comparable al que lleva a cabo un nutricionista borracho, se muestran incapaces de diagnosticar la patología que día tras día arrastra a este organismo hacia lo inexorable de la muerte. Lejos de entender el grado de putrefacción que se esconde por los rincones al ser literalmente imposible evacuarla; se limitan a promover modificaciones superficiales en la dieta, asumiendo con ello su incapacidad manifiesta de cara a lograr un correcto diagnóstico de una enfermedad que ya parece sinceramente incurable.
Lejos de asumir tal cosa, lo que implícitamente se correspondería con asumir su responsabilidad, se limitan a introducir nuevas dietas cuyo denominador común pasa por el continuo aumento de la cantidad de fibra a consumir. Será tal vez porque la ingente cantidad de heces acumuladas hace imprescindible su eliminación.

Y así es como, en definitiva, un organismo que necesita cuando menos de un internista, ha de contentarse con los cuidados, (quién sabe si a lo sumo paliativos), de un cuerpo de médicos especializados en cirugía estética. ¡Ya que ha de morir, que al menos, muera guapo!

En una palabra, y por cerrar de manera implícita el vínculo entre lo metafórico y lo real; haciendo bueno el dicho según el cual a veces lo escatológico redunda en la salud del cuerpo. Señores, en lo que a éste concierne, se pueden ir todos a la …



Luis Jonás VEGAS VELASCO.

lunes, 13 de octubre de 2014

EL SISTEMA SE DESMORONA. LA PRUEBA, EL ATRONADOR SILENCIO QUE LO ENVUELVE TODO-

Poco a poco y a medida que el tiempo, garante justiciero, hace su trabajo, solo una cosa queda clara. De manera cada vez más evidente, el imparable volumen de intoxicación del que estamos siendo victimas, no sirve sino para poner de manifiesto lo tercermundista, chabacano y por qué no decirlo, barriobajero del estado de las cosas, tal y como éstas se muestran para cualquiera que goce todavía hoy  no ya de la fortuna de una visión objetiva, sino que más bien basta con que goce de la capacidad de ver.

Resulta así que sin ni tan siquiera mirar, basta como digo con poder ver; podemos toparnos con la certeza de la sinrazón que supone el tener que comprender (ni me imagino los esfuerzos que habrá que realizar para poder explicarlo,) cuestiones tales como las que acompañan al hecho de que a día de hoy no se haya procedido al cese, puesto que la dimisión resulta ya un trámite demasiado honroso, tanto de la Sra. Ministra de Sanidad, como por supuesto del Sr. Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Semejante petición, que hasta hace unos instantes podía constituir un ruego, se convierte desde este mismo momento en una necesidad toda vez que de la interpretación atenta que a menudo hacemos de los que denominamos pilares básicos sobre los que no lo olvidemos ser apoya nuestro modelo cuando no nuestro sistema, podemos extraer principios muy esenciales entre los que destaca por ejemplo aquél según el cual tanto ello como por supuesto sus funciones, desarrolladas siempre bajo la tutela del marco representativo en el que permanece envuelta toda su labor, hace que perfectamente podamos inferir de las mismas tanto las responsabilidades suficientes, como por supuesto en el caso que nos ocupa las responsabilidades directamente vinculadas; derivándose con ello sin necesidad de hacer uso de una excesiva extrapolación, la más que evidente conclusión en base a la cual la firme petición de dimisión no es una cuestión sujeta al arbitrio, sino que más bien hoy por hoy resulta una necesidad sujeta al ejercicio responsable en pos de mantener la salud democrática.

Semejante conclusión, a cuya participación, o en su defecto a su retracción, se llega de forma aparentemente evidente, parece no obstante no formar parte de las prioridades del Gobierno, pareciendo por ello lógico el que no alberguemos demasiadas esperanza a semejante respecto en los próximos días.
Sin embargo, no habiendo perdido un ápice de confianza ni en lo concerniente a la validez del argumento, ni por supuesto en lo adecuado de la línea de razonamiento empleada la cual nos empuja de manera irremediable a tales conclusiones; lejos de incurrir en contradicción, aumento el grado de las conclusiones afirmando como hecho necesario el que el propio Gobierno ya ha llegado por sí mismo no solo a estas conclusiones, como sí incluso a otras de mayor calado y gravedad al albor de las sin duda más intensa información que por sus canales y conductos oficiales fluye.

¿Resultaría pues extravagante, cuando no confabulador, hipotecar el futuro político de estas dos personas a una suerte de cortafuegos destinado a proteger la integridad de todo el Equipo Presidencial a la vista del grado de incompetencia que parece constatarse como el denominador común a la hora de valorar el alto grado de ineficacia desde el que se ha manejado toda la actual crisis?
¿Poner al frente del recién creado Gabinete de Crisis a la Sra. Vicepresidenta del Gobierno es, además de todo un jaque mate a Ana Pastor, asumir que estamos ante la última línea de defensa, por supuesto en lo que a decisiones políticas se refiere?

Si bien es cierto que tanto ésta como otras y similares preguntas sin duda habrán de esperar días, cuando no meses para ser no ya respondidas, sino simplemente formuladas; solo una cosa parece ser cierta. La irreparable realidad en la que vivimos, ofrece pruebas cada vez más incontestables destinadas a inferir lo absurdo e irreal del mundo en el que vivimos. Un mundo soñado más que vivido, en el que la práctica totalidad de sus componentes, incluyendo por ende los más profundos y valiosos, dejan ahora al descubierto su verdadera naturaleza. Una naturaleza hecha de cartón-piedra, alimentada desde la arenga cuando no desde la farfulla y la mentira, que lleva en su interior y como respuesta natural el silencio expreso que hace cuando debilitado por la humedad, se viene abajo arrastrando como a títeres en un corral de comedias carente de gracia a todos y cada uno de sus integrantes, sin hacer excepciones, sin conceder clemencia.


Luis Jonás VEGAS VELASCO.

lunes, 6 de octubre de 2014

¡FELICIDADES! SI QUERÍAIS VUESTROS TITULARES, DE NUEVO, LO HABÉIS CONSEGUIDO.

Enhorabuena. ¡Volvéis a ser los primeros en algo! De manera absolutamente objetiva, esto es, carente de cualquier interpretación, como Gobierno del Partido Popular pasaréis sin duda a la Historia como el Gobierno que trajo “La Peste”” a Europa.

Sí, la peste. Y si en aquella ocasión cabía la duda de su procedencia, de su origen, en el caso que hoy nos ocupa no cabrá lugar a la duda. Así, la acción directa de un Gobierno empeñado no tanto en poner a salvo a conciudadanos, como sí más bien en crear cortinas de humo encaminadas a salvaguardar su maltrecho honor, tendrá consecuencias. Consecuencias que como todo el mundo sabe solo serán perceptibles a partir del análisis histórico, esto es, una vez que la perspectiva nos permita ser consciente de la verdadera magnitud que éste, y posiblemente futuros casos, tengan o lleguen a alcanzar en realidad.

Pero sin dejar concretamente que el caso trascienda, o lo que es lo mismo que el paso del tiempo haga caer sobre él la capa de pátina con la que los ya demostrados irresponsables que nos gobiernan cubren todo lo que tocan, o sea, con la que cubren todo lo que no les interesa, hago en este caso mención instantánea de la duda que desde hace horas me llena de estupor, cuando no de franca indignación, la cual se traduce en una mera pregunta: ¿Cómo es posible que a estas horas la estructura fundamental del Ministerio de Sanidad siga intacta?

Enumerando sin pasión los acontecimientos, diremos que tal y como reitero siguiendo protocolos no sanitarios, sino de interés político, el Gobierno de España prefirió ponernos, tal y como ha quedado finalmente demostrado, a todos en peligro, con tal de por un lado, salvar a uno de los que sin duda forma parte de su campo semántico; obteniendo además como corolario la recompensa de distraernos durante unas horas de conductas y comportamientos que en cualquier otro lugar hubieran tenido consecuencias no de horas, sino casi eternas.
Pero aquí, verdad Sra. MATO, somos más chulos que nadie. Y tal y como decía VÁZQUEZ DE LA CUADRA, el español muere en el mundo, pero yace en España.

Y nos trajimos a nuestros curas. Y afirmamos que nadie corría peligro ¡faltaría más! Y vimos cómo se morían ¿Para mayor gloria de dios?...

Y al final, quién sabe si como castigo divino, o como muestra del espacial sentido del humor que algunos le achacan al altísimo, hoy, ni dios puede de verdad decirnos cómo, dónde, o porqué estamos donde estamos.

Hoy, de nuevo, Europa vuelve a poner el foco en España. El Ébola ha entrado en Europa, y no ha sido por medio de un inmigrante ilegal. Ha sido por medio de alguien sobre quien, al menos en apariencia, se estaban tomando todas las medidas. ¿De verdad alguien puede reprocharme el estar no ya nervioso, sino francamente indignado?


Luis Jonás VEGAS VELASCO.

martes, 23 de septiembre de 2014

DEFINITIVAMENTE, SOLO EL PENITENTE PASARÁ.

Vivimos, qué duda cabe, en un mundo extraño, diferente…siempre cambiante. Un mundo en el que el ayer se tacha de histórico, y donde el rigor se castiga con la ultranza. Un mundo en el que vemos bien que los Ministros se encomienden al Altísimo, y en el que en el interior de las Carteras Ministeriales conviven sin altisonancias La Biblia con La Constitución, y las reformas legislativas con El Misal de "Los Jerónimos."
Un mundo en el que a base de ponernos las cosas difíciles, hemos llegado a hacer insoportable la propia vida. ¿Alguna duda en relación a la certeza de lo dicho? Quien la tenga que sopese con rigor las implicaciones paradigmáticas que van ligadas al mero hecho de vivir en un mundo que se ve capacitado para legislar sobre la vida.

Porque más allá de que a estas alturas yo me encuentre entre los que jalea sin el menor lugar para la duda la dimisión del ya a estas horas Exministro de Justicia; lo cierto es que una vez pasados los no más de diez segundos que me permito para dar rienda suelta a mis emociones, lo que a partir del segundo once llena mi cabeza es la preocupación que va vinculada al hecho, expresado en este caso bajo la forma de la Ley que ha ejercido de lápida tan pesada como el propio mármol, y que ha hecho buenos una vez más los condicionantes propios implícito en la tan traída y llevada Crónica de una Muerte Anunciada.

Porque toda vez que hoy no es todavía momento para llevar a cabo los análisis políticos que del hecho en tanto que tal, habrán de ser devengados. Una vez que dejemos como digo transcurrir algunas horas convencidos de que, para muchas cosas se procede mejor con el cadáver frío: lo único cierto es que a estas alturas lo que mayor desazón preconiza mi alma, es el que procede de comprobar que, desafortunadamente, perdemos, ¡y ya son innumerables las veces! otra ocasión de aprender alguna suerte de lección estructural.

Porque verdaderamente, no tanto la existencia, como sí más bien el análisis de la trayectoria política del, a estas horas insisto ya Exministro de Justicia, resuena en nuestros oídos, habiendo de extraerse de semejante retumbar parecidas connotaciones a las que, al menos según el título de las consideraciones morales, habrían de extraerse de la lectura de elementos tales como los que se hallan implícitos y por qué no, explícitos, en algunas de las Grandes Obras Compuestas por la Humanidad, entre las que sin duda podemos extraer los Textos Canónicos, resaltando por proximidad y concomitancia, los en este caso vinculados a la Religión Cristiana, según el Rito Católico.

Han de ser, evidentemente canalizados nuestros afanes en esa sórdida dirección, toda vez que solo adentrándonos en los caminos del dogma, terreno religioso por antonomasia, será donde albergaremos la mínima esperanza de poder llevar a cabo un ejercicio hipotético-deductivo, encaminado a encontrar respuestas terrenales a un asunto tan aparentemente propio como debería de ser el de las cuestiones vinculadas a la Vida, en tanto que el análisis de la realidad nos hace chocar una y otra vez con la desazonadora certeza de comprobar hasta qué punto la Sociedad ha delegado semejante responsabilidad en toda una suerte de catarsis encaminada a arrebatar al Ser Humano aquello que debería ser lo más propio, a saber el conocimiento de sí mismo; arrojándolo por otro lado a un pozo sin fondo cual es el de las interpretaciones vinculadas al trasfondo místico-religioso.

Porque puede ser a partir de aquí, desde donde podamos empezar a centrar el asunto, dirigiendo nuestra atención sobre cuestiones tales como la de saber si el Sr. GALLARDÓN a manejado este y otros asuntos desde un perfil propio de un político, o si por el contrario como ciertamente pensamos algunos, lo ha manejado pensando más con la parte del cerebro destinada a procesar las emociones, lugar donde sin duda se dan los protocolos propios del quehacer de la Religión, el Mito, y cualquier otro vestigio que de nuestros antecesores evolutivos podamos llegar a rastrear.

Porque sin necesidad ni tan siquiera de entrar en disquisiciones peliagudas, mucho antes incluso de tener la menor necesidad de albergar un razonamiento lógico lo suficientemente apegado a la verdad como para poder extractar del mismo una sola consecuencia política; lo cierto es que antes de todo eso, yo me dejo arrastrar por esa misma parte del cerebro, para desde la pasión festejar sin la menor muestra de limitación vinculada al recato, cuando no al pudor, la salida de GALLARDÓN del actual Gobierno.

Y lo hago, porque más allá de la imposibilidad de coincidir con una sola de las decisiones que han marcado su etapa al frente de la Cartera de Justicia, lo único que a estas alturas he sacado en claro a tenor de su proceder, es la sensación que me embarga cuando identifico el flujo de emociones que una vez más sus acciones han despertado en mí. Un flujo de reacciones que traducidas al campo de lo objetivo se vinculan con la desazonadora certeza de que hasta el final, nos ha estafado.

Nos ha estafado, ahora ya en Pretérito Perfecto, el tiempo propio de la acción acabada. Aunque si bien la acción, entendiendo genéricamente como tal el cúmulo de desgracias en el que se ha transformado el que supone bagaje de su acción de gobierno, lo cierto es que habríamos de cambiar la forma a un continuo, tiempo propio de acción en desarrollo o ejecución en tiempo real, toda vez que las consecuencias de las decisiones tomadas a lo largo del tiempo que ha estado el frente de Justicia, retumbarán en nuestros oídos durante mucho tiempo, esperemos cuando menos que sea éste un tiempo no vinculado al de la supervivencia de sus colegas de fechorías al frente del Consejo de Ministros del Gobierno de España.

Porque sí, ahí subyace la treta máxima, el ardid por excelencia. Decía San Anselmo de CANTERBURY leído dicho sea de paso en su vertiente más prosaica, por ende menos vinculada la tentación dogmática; que el mayor logro de Satán pasa por haber logrado inspirar en el Hombre la duda sobre su posible existencia…”

Que nadie se sorprenda. En parecido rango epistemológico sitúo yo a los que todavía hoy afirman que GALLARDÓN es, probablemente, el menos cavernario de cuantos integran el actual Gobierno.

Es por ello que solo una cuestión me queda para ir cerrando. La que pasa por afirmar que por el bien de todos, bastará nos dejes con la mitad de la paz que te llevas.


Luis Jonás VEGAS VELASCO.

martes, 9 de septiembre de 2014

EL QUE ROMPE PAGA, Y SE LLEVA LOS VIDRIOS

Porque de lo que a estas alturas a todos nos queda claro, es que sin el menor género de dudas, alguien habrá de correr con los gastos.
Sin embargo, aprovechando que el cadáver está caliente, lo cual nos faculta a los macabros para llevar a cabo interpretaciones incluso churriaguescas, a la espera de que la autopsia aporte datos científicos, privándonos así del placer de practicar el otro deporte nacional, a saber el poner a parir al muerto antes de que su último paseíllo oficial lo eleve definitivamente al estado de miembro de la Tribu de los Justos de Abraham, lo que se alcanza como por todos es sabido cuando en el velatorio alguien abre la veda con el consabido; ¡ciertamente, qué buena persona era!

Luego viene ya, de manera descarada y no por ello menos atroz, la lista de apologías. Aunque sin duda, yo me quedo con el nunca suficientemente trillado ¿Por qué te llevas siempre a los mejores?

Sin embargo, cuando este desarrollo ha de llevarse a cabo vinculado a un político, más si cabe cuando se hace no por haber caído en desgracia, sino que como en este caso se hace precisamente, en previsión de la misma, lo cierto es que del análisis de anteriores casos, procedentes éstos por supuesto del extranjero toda vez que aquí como sabemos, no dimite ni dios; lo cierto es que hemos de concluir que la elección de los tiempos, no solo de las formas, resulta poco menos que igual de importante.

Dicho lo cual, ¿Cómo se le ocurre a la Sra. BOTELLA elegir precisamente este día para dejar de andarse por las ramas? ¿Dónde estaban hoy sus asesores? Y no, no me sirve la excusa de que eran los mismos que hicieron campaña (tranquilos, no electoral) sino por MADRID 2012, 2016, 2020… Creo que esos fueron condurados, después de hacerles mención expresa de lo recomendable que resultaría vender los terrenos donde habría de ubicarse el proyecto estrella. El que comenzaba con Euro, y acababa por Vegas.

Y es que a medida que pasan las horas, y el cadáver se va, ciertamente enfriando, lo cierto es que vemos llegado el momento de comenzar con los análisis sosegados. Comenzamos pues, como es tradición, una fuente muy obvia a la hora de considerarla adecuada para este tipo de personas; con las loas que te dedican los amigos. Así, interrogado en los pasillos del Congreso un ¿sorprendido? Carlos FLORIANO, en relación a la vicisitud que hoy nos aflige venía a decir que sin duda: “Ana BOTELLA pertenecía a esa clase de Políticos que sin duda habían sido maltratados por su pueblo en la medida en que no habían sido capaces de entenderla.”
Sin entrar en muchas valoraciones, lo único que podemos decir sin caer en los giros de maldad a los que la declaración sin duda se presta, es que efectivamente, entender a la Sra. BOTELLA ha sido algo verdaderamente complicado.

Dado que con los amigos no hemos tenido especial suerte, acudamos pues a los enemigos. Así, entre los mencionados, inmersa en la carrera, qué duda cabe, y superando por varios cuerpos a todos sus oponentes, Esperanza AGUIRRE encontraba un instante entre navajada y navajada a los jueces, para dejar claro que “Respeta la decisión de Ana BOTELLA porque si algo ha demostrado Ana a lo largo de su (¿dilatada?) carrera política, es que sus decisiones siempre están orientadas en la búsqueda de lo mejor para el Partido Popular.

Cansado de la sin duda sucesión de misterios que envueltos en enigmas han dado lugar a malas interpretaciones en esta sinrazón en la que sin duda se ha convertido el mundo desde que a media tarde (a la hora no del “relaxing cup” sino del café (otro error en lo concerniente a los tiempos); se ha hecho pública la decisión tomada por BOTELLA DE NO CONCURRIR A LAS ELECCIONES DE MAYO, sólo me cabe una pregunta: ¿Supone esto el fin de la “Era de los Baby-Saurios? Y de ser así: ¿Trasladaremos el Parlamento al Museo de Historia Natural?

Sin embargo, por hacer honores, habré de romper una lanza, no, por BOTELLA, sino por sus asesores.
Así, en el aniversario del nacimiento de León TOLSTÓI, lo cierto es que nadie puede preocuparse a la hora de presagiar un desliz conceptual. Tranquilos pues, Anna KARENINA bien puede estar considerada como una obra culmen del Realismo. Más bien al contrario, el balance de la legislatura desarrollada por la Sra BOTELLA bien podría llevarse a cabo corriendo el riesgo de ser confundida con la crónica de una actuación protagonizada por los Hermanos TONETTI.

Sin embargo, desde el ánimo constructivo que últimamente preside el ánimo de los políticos integrantes del Partido Popular, me dispongo a promover una loa en pos de tener la fiesta en paz. Así, el anuncio efectuado por Dª Ana BOTELLA en consonancia con su firme voluntad de  no concurrir a las próximas elecciones de mayo, nos libra a todos de comprobar los errores que se derivan en este caso de incurrir en un nuevo error.

¡Al menos podrá decir que nunca perdió, (ni ganó) unas elecciones! Otro caso digno de estudio que España propone para los politólogos del futuro.



Luis Jonás VEGAS VELASCO.


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