domingo, 25 de marzo de 2012

DEMASIADO PRONTO, DEMASIADO INTENSO.


Una vez más, rechazando de entrada la acusación de ser innecesariamente repetitivos, hemos de decir que pocas veces una derrota tiene un sabor tan amargo. Sin embargo, aquéllos que gentil o interesadamente crean, o pretendan hacer creer que los únicos que ahora mismo tienen sabor a cobre en la boca son los dirigentes del PP de Andalucía, se equivocan. Y lo que es peor, se equivocan interesadamente.

Porque definitivamente, cuando ni por estas se logra una mayoría absoluta, verdaderamente, algunos creemos llegado el momento de hacérselo mirar.

Hacérselo mirar porque, verdaderamente el que tenga que salir la número dos del PP, Sra. De Cospedal, a decir que a pesar de todo ellos consideran histórico el hecho de haber ganado por primera vez en Andalucía, no hace sino encerrar un dardo envenenado. El dardo de ¿Verdad ARENAS que no vas a dar lugar a una quinta derrota?

Entramos ahora en la guerra de los tiempos. ARENAS ya ha dado una pista. En el discurso de aceptación de resultados ha dado las gracias directamente a su Presidente de Partido, y a la sazón Presidente del Gobierno D: Mariano RAJOY. Y yo me pregunto, ¿gracias por qué?

Gracias por desarrollar una política basada en la falacia, cuando no abiertamente en la mentira. Una política que contribuye de manera directa a separar cada vez más al administrado de la administración, puede que ahí radique parte del castigo de la vergonzante participación de Asturias.

Gracias por poner en práctica la única verdad taxativa que conoce, la de una ideología trasnochada, que sigue creyendo que el Capitalismo trasnochado ha de salvar al Mundo, mediante la imposición de una Justicia Retributiva injusta donde la haya-

Gracias por recordarnos lo que significa vivir en la cuerda floja de la amenaza. Amenaza a no saber si mañana tendremos trabajo, si nos bajarán el sueldo, si el amo, de manera unilateral, podrá volver a sacar el látigo.

Pero gracias de verdad, por demostrar lo cerca de la estulticia que realmente están. Una estulticia que les ha llevado a pensar que esconder los Presupuestos Generales del Estado realmente les iba a servir de algo. De verdad, la sonrisa de la Sra Sáenz de SANTAMARÍA, y las apariciones de la Sra. Ministra de Trabajo convierten en infructuoso todo esfuerzo al respecto.

Pero sobre todo, sobre todo, gracias por devolvernos a Europa, y hacerlo como lo han hecho, arrojándonos al rincón de pensar, donde como a los niños se nos han explicado cosas que son obvias. Cosas como que uno no puede llegar el último, y pretender ponerse el primero, como ocurre con las ofertas de telefonía móvil. O cosas aún más elementales como saber que cuando uno se tira un farol, al menos tiene que saber que está jugando al póker, no al mus.

Así que, de verdad, gracias a toda esa Derecha que, una vez más, ha puesto de manifiesto que para que en España gobiernen, ha de ser imprescindiblemente mediante la obtención de una mayoría absoluta.

Evidentemente, no estamos en un escenario en el que uno pueda pedir que le devuelvan su voto. Pero, verdaderamente, ahora son otros los que van a tener que hacer ingeniería matemática para comprender el resultado de las elecciones.

En una palabra, las cuentas dejan de cuadrar. Demasiado pronto, demasiado intenso.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

Una vez más, rechazando de entrada la acusación de ser innecesariamente repetitivos, hemos de decir que pocas veces una derrota tiene un sabor tan amargo. Sin embargo, aquéllos que gentil o interesadamente crean, o pretendan hacer creer que los únicos que ahora mismo tienen sabor a cobre en la boca son los dirigentes del PP de Andalucía, se equivocan. Y lo que es peor, se equivocan interesadamente.

Porque definitivamente, cuando ni por estas se logra una mayoría absoluta, verdaderamente, algunos creemos llegado el momento de hacérselo mirar.

Hacérselo mirar porque, verdaderamente el que tenga que salir la número dos del PP, Sra. De Cospedal, a decir que a pesar de todo ellos consideran histórico el hecho de haber ganado por primera vez en Andalucía, no hace sino encerrar un dardo envenenado. El dardo de ¿Verdad ARENAS que no vas a dar lugar a una quinta derrota?

Entramos ahora en la guerra de los tiempos. ARENAS ya ha dado una pista. En el discurso de aceptación de resultados ha dado las gracias directamente a su Presidente de Partido, y a la sazón Presidente del Gobierno D: Mariano RAJOY. Y yo me pregunto, ¿gracias por qué?

Gracias por desarrollar una política basada en la falacia, cuando no abiertamente en la mentira. Una política que contribuye de manera directa a separar cada vez más al administrado de la administración, puede que ahí radique parte del castigo de la vergonzante participación de Asturias.

Gracias por poner en práctica la única verdad taxativa que conoce, la de una ideología trasnochada, que sigue creyendo que el Capitalismo trasnochado ha de salvar al Mundo, mediante la imposición de una Justicia Retributiva injusta donde la haya-

Gracias por recordarnos lo que significa vivir en la cuerda floja de la amenaza. Amenaza a no saber si mañana tendremos trabajo, si nos bajarán el sueldo, si el amo, de manera unilateral, podrá volver a sacar el látigo.

Pero gracias de verdad, por demostrar lo cerca de la estulticia que realmente están. Una estulticia que les ha llevado a pensar que esconder los Presupuestos Generales del Estado realmente les iba a servir de algo. De verdad, la sonrisa de la Sra Sáenz de SANTAMARÍA, y las apariciones de la Sra. Ministra de Trabajo convierten en infructuoso todo esfuerzo al respecto.

Pero sobre todo, sobre todo, gracias por devolvernos a Europa, y hacerlo como lo han hecho, arrojándonos al rincón de pensar, donde como a los niños se nos han explicado cosas que son obvias. Cosas como que uno no puede llegar el último, y pretender ponerse el primero, como ocurre con las ofertas de telefonía móvil. O cosas aún más elementales como saber que cuando uno se tira un farol, al menos tiene que saber que está jugando al póker, no al mus.

Así que, de verdad, gracias a toda esa Derecha que, una vez más, ha puesto de manifiesto que para que en España gobiernen, ha de ser imprescindiblemente mediante la obtención de una mayoría absoluta.

Evidentemente, no estamos en un escenario en el que uno pueda pedir que le devuelvan su voto. Pero, verdaderamente, ahora son otros los que van a tener que hacer ingeniería matemática para comprender el resultado de las elecciones.

En una palabra, las cuentas dejan de cuadrar. Demasiado pronto, demasiado intenso.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

miércoles, 7 de marzo de 2012

DE LA MUJER, LA PERSONIFICACIÓN DE UN CAPRICHO DIVINO.


Miro a mi alrededor de nuevo, y me sorprendo de este mundo que me rodea. Me sorprendo de sus gentes, de sus costumbres. De la vida que llevan, y de los abusos que cometen desde el poder que les da creerse en una posición distinta de la que gozan el resto de criaturas de la creación, en tanto que posicionados de cara a creerse capaces de entender a su creador.

Sin embargo, una de las cosas que me lleva directamente a rebelarme contra este mundo, y más concretamente contra alguna de las aberraciones que en el mismo se cometen, es aquella que se pone de manifiesto por medio del acto bochornoso en el que un hombre le pone la mano encima a una mujer.

Si la violencia es la manifestación externa de la ira, la perseverancia impía de la frustración; dirigir esta contra la mujer es perpetrar el más indigno de los actos, aquél que en esencia más aleja al varón de su propia condición, en la medida en que le impide manifestarse proclive a acceder a una de las mayores concesiones a las que puede aspirar un hombre como tal, ser digno del amor respetuoso de una mujer.

La mujer es la transcripción real del arte etéreo de Dios. Es la manifestación ordenada de la existencia de éste. Ningún hombre puede, después de haber disfrutado de la gracia serena que sólo puede darle una mujer, dudar de la existencia de una mente capaz del orden absoluto, la causa, es evidente, una mujer es la demostración clara e irrefutable de que en el Universo ha de haber un orden superior, de no ser así el simple caos no podría haber dado lugar a una forma de belleza tan inexcusable.

La mujer es inexcrutable en tanto que una mirada suya puede aportar el cielo, o condenar al infierno. Es codiciada, en tanto que de sus promesas se puede extraer el elixir de la vida, en forma de eterna pregunta, o la convicción del deseo de la muerte, una vez comprobada la imposibilidad de alcanzar ese cielo tal vez falsamente prometido. Es la personificación del laberinto de la vida, ese del que sin ayuda externa no se puede salir.

La mujer es creación creadora. En tanto que madre, comprende como nadie la soledad del creador, ya que accede de primera mano a lo que supone asumir la forma del sacrificio absoluto, aquél que comienza aceptando la pérdida a partir del mismo instante en que la nueva vida ve la luz.

La mujer es creación creada. En tanto que amante, es capaz de darse hasta el más allá, hasta la proximidad propia del paroxismo, ese que procede de la posesión de todas las respuestas, a la espera de hallar a alguien competente que sea capaz de formular las preguntas adecuadas.

La mujer es creación frustrada. En tanto que elemento superior, por poseer la esencia del amor infinito, sabe que el suyo habrá de ser el mayor de los sacrificios, el que procede de saber que sus demandas más íntimas nunca podrán ser satisfechas.

Y entonces, la desazón absoluta, la que procede de la desdicha de comprender que su sino pasa por la desesperación máxima, aquella que se manifiesta en el abandono cínico de los hijos, o en la bofetada vulgar del agresor.

Cuando un hombre golpea a una mujer, atenta de manera imperdonable contra el orden natural de las cosas. Las manos de un hombre, si bien hoy están destinadas a la elaboración de complejas tareas, en el principio de los tiempos estuvieron destinadas tan solo a un fin, el de acariciar y dar forma al excelso templo en el que se convierte el cuerpo de toda mujer. Manifestación de todo lo bello en tanto que sublime, el cuerpo de la mujer ser convierte en un nuevo arca, un arca que, como aquel, el de la alianza, unifica en torno a sí mismo los compromisos suscritos en este caso entre la Naturaleza y el Hombre, compromisos destinados a promover la existencia de ambos, mediante el cuidado mutuo.

Por eso, cuando una mujer llora, lo hace la Naturaleza, lo hace la vida, lo hace la belleza, lo hace la dignidad.

Cuando una mujer llora, lo hace la esperanza, la comprensión, el deseo.

Cuando una mujer llora, sus lágrimas se forman con el cristal del cielo, aquél que se fragmenta sólo una vez, como le ocurre a la confianza.

Cuando una mujer llora, llora el mundo, porque sabe que ya nada podrá ser digno de volver a ser, como cuando una mujer sonríe.

Luis Jonás VEGAS.

lunes, 5 de marzo de 2012

DE CUANDO EL CAMBIO POR LA MERA OPCIÓN DEL CAMBIO, NO NOS LLEVA MÁS QUE A LA REDUNDANCIA EN EL ERROR.


Una vez más, la certeza de las primas me lleva a despertar, haciendo presa en mí la extraña certeza de que este día no va a ser como los demás. Así, la sorprendente presencia de los almendros, que como vanguardias de la primavera, aparecen ya floridos, convierten en casi inevitable el hecho de que en cualquier momento tropiece mi camino con la primera mariposa, la cual, según las calendas de la saturnalia, encierra el alma de aquella ninfa que, víctima del pecado de la soberbia, renunció a su parte cognisciente en pos de reforzar su componente concupiscible.

Semejante pensamiento, aparentemente ajeno a la actualidad, se muestra en cualquier caso certero de cara a conjugar una más de las ya múltiples explicaciones que se pueden verter de cara a intentar hacer comprensible el actual estado de las cosas.

En la medida en que el tiempo malgastado, casi cinco años son ya demasiados como para continuar buscando en la banalidad, respuestas a éstos nuestros problemas; puede que ya vaya siendo momento de empezar a asumir el hecho de que si bien los sinsabores del tiempo que nos ha tocado vivir pueden tener su origen en malas artes procedimentales procedentes del ejercicio desordenado de los que tienen, han tenido y probablemente tendrán durante muchos años la sartén por el mango; no resulta sino de género más responsable, comenzar a buscar otros orígenes, en causas probablemente mucho más profundas.

El plazo de vigencias de las excusas meramente pragmáticas, o sea las que podían partir de la acción negativa, atribuible este carácter tanto a al perversión como a la mera incompetencia; ya ha caducado. Por ello, empieza a ser ya imprescindible el que comencemos a indagar en campos más profundos, y por ende más cercanos a las estructuras que sustentan el Edificio de nuestro Sistema, a la caza de los principios, sean éstos tanto procedimentales como conceptuales, en los cuales albergar la génesis del problema.

Una vez planteada ésta necesidad de catarsis, los siguientes pasos parecen cuando menos más sencillos, ya que ahora podremos aplicar la óptica de lo analítico y lo individual, sobre un terreno que hasta ahora quedaba imprescindiblemente englobado en la fenomenología de lo social, impidiendo con ello la adopción de medidas lo suficientemente precisas como para garantizar un mínimo de apunte.

Con ello, afinando la puntería, podremos rechazar de plano medidas experimentales, que hasta la fecha han sido las únicas que parecen han sido llevadas a cabo, si bien la experiencia nos demuestra que con nulos o incluso nefastos resultados.

Lo excesivo del ancho de banda con el que en principio se han tratado los asuntos, han convertido en erróneas todas a cuantas conclusiones se ha llegado en tanto que el teatro de operaciones del que las mencionadas partían, era evidentemente erróneo.

Hoy resulta imprescindible adoptar una nueva óptica. Hay que ver las cosas desde el aspecto individual, haciendo del procedimiento analítico el valuarte desde el que auscultar la lontananza en pos de un puerto más seguro en el que arriar las naves.

Que nadie se confunda. No estoy diciendo que la búsqueda de soluciones particulares, de carácter netamente individualistas o perecederas en tanto que excluyentes; sea la solución. Semejantes procedimientos, que constituyen la piedra de toque de ideologías y políticas que, hoy por hoy copan el espectro ideológico a la par que gubernamental del mundo, se están mostrando igual si no más inútiles que aquéllas otras, en un principio más propensas al aglutinamiento conceptual; a las que han ido desbancando del poder, no lo olvidemos enarbolando la para nada brillante cuando no incluso soez bandera de las acusaciones de causalidad respecto de los problemas suscitados.

Entonces ¿Cuál es el concepto al que podemos apelar en términos sociales y de comunidad, que por otro lado tiene su origen y constitutivo fundamental en la gnosis individual?

La respuesta es evidente, y sin duda planea hace rato por las cabezas de algunos. La responsabilidad. La responsabilidad, esa magna cuestión, intrínsecamente presente en el Hombre. Carácter netamente diferenciador. Individual en su naturaleza, cada individuo es exclusivo responsable de sus decisiones; si bien es absolutamente social en su composición final, la sociedad es sobre la que revierte siempre el resultado de las acciones promovidas desde la individualidad de cada alma que actúa.

Sólo desde la responsabilidad, el hombre de esta época que nos ha tocado vivir, podrá decidir sobre la conveniencia o no de algunas de las cuestiones fundamentales que se están poniendo sobre la mesa. Pérdida de derechos fundamentales, retrocesos sociales, restricción de libertades, demolición del Estado del Bienestar…son circunstancias que hacen acto de presencia enmarcadas en una única realidad, la que resulta de comprender que nada, absolutamente nada, volverá a ser igual.

Y desde esa única certeza, es desde la que cada uno, desde sus vivencias como individuo, y su experiencia como integrante de una realidad mayor, habrá de tomar sus decisiones.


Luis Jonás VEGAS. eidos de marzo de 2012.

martes, 21 de febrero de 2012

DE LOS NUEVOS ÓRDENES, Y DE LOS RESULTADOS QUE LE SON PROPIOS.


Llegados a la presente situación, una vez superado el pretérito efecto de la tan temible crisis, según el cual la mera mención de la palabra ya provocaba pánico. Llevados hoy al contrario por otros derroteros, en los que lo único que conseguimos provocar con la mención del fantasma no es ya sino el hastío y la apatía; cierto es que debemos empezar a dibujar un teatro de operaciones en el que comenzar a buscar la solución en el principio del fin, bien pueda constituir una buena idea.

Convencido como estoy de que, a menudo no hay nada más acertado que buscar en el pasado los ingredientes, cuando no abiertamente las premisas que darán lugar a los nuevos razonamientos (ser original a menudo no radica sino en ser capaz de volver a los orígenes), me convierto en firme defensor de la tesis según la cual muchas de las esencias ya conocidas pueden, mediante una nueva interpretación, aportar matices cuando no verdaderas soluciones, al intrincado tapiz en el que se ha convertido el nuevo mundo.

Así, planteando desde la raíz los principios a partir de los cuales contextualizar la realidad que nos ha tocado vivir, bien podríamos reinstaurar a su primigenio lugar el esquema de consolidación de las cosas, según el cual, la mejor manera de llevar a cabo una aproximación histórica a cualquier modelo histórico, sea éste presente o futuro, y responda o no a un modelo coherente con la realidad conocida, o esa, haya o no pasado por el tamiz de la competencia histórica; se encuentra vehiculado a partir del análisis de la coexistencia y evolución de los cuatro pilares, a saber, Economía, Sociedad, Política y Religión.

Sin perdernos para nada en el análisis de ninguno de ellos, lo que planteamos en este caso no es sino poner de manifiesto qué, si bien las relaciones entre los mismos son por demostradas, fundamentales, cabe la posibilidad de que lo más importante de las mismas no sean las relaciones en sí mismas, sino las implicaciones que puedan tener las fluctuaciones entre ellas, y más concretamente, los movimientos internos y externos que esas fluctuaciones puedan provocar.

Lo que decimos es, sencillamente, que si bien ha quedado suficientemente demostrado el grado de implicación que estos elementos tienen de cara a definir por sí mismos una Realidad Social, es muy probable que las reordenaciones que entre ellas se produzcan, puedan traer igualmente aparejados cambios que destruyan unos determinados modelos, incitando el desarrollo de otros.

O sea, que entendido el teatro de operaciones como un terreno finito, en el que se desencadenan una serie finita de actos que conllevan la participación de una cantidad finita de energía, los cambios que se den entre las estructuras predominantes arriba enunciadas traerá inherente un cambio en las fuerzas con las que cada una de éstas se manifiesta, cambio que procede de la cantidad de poder que arrebata a las restantes, dado que la cantidad de energía concomitante es finita y por ello determinada.

De esta manera podemos incidir que un pueblo evolucionará hacia una u otra manifestación histórica en la medida en que los papeles que respectivamente jueguen las realidades de Economía, Sociedad, Política y Religión sean unos u otros, teniendo en cuenta además que éstos papeles pueden cambiar con el tiempo, dando pie con estos cambios a lo que se ha dado en llamar evolución de una Sociedad.

La Historia, como es evidente, nos guarda muchos ejemplos en relación a esta realidad. Cuando el Imperio Romano de Occidente sucumbe ante las presiones tácitas, virtuales y reales de los pueblos bárbaros, del Norte, se da la paradoja aplicable al terreno que nos trae hoy aquí de que, al contrario de lo que había ocurrido con el método de conquista romano, según el cual la conquista no finalizaba hasta que el pueblo sometido sucumbía plenamente a los usos y costumbres romanos (romanización), estos nuevos pueblos, francos, suevos y demás, no poseen los hábitos ni las aptitudes de los que los romanos habían hecho gala durante tantos siglos, y que no era otro que el de haber podido cimentar sus indiscutible poderío militar, poder instantáneo en el terreno que nos ocupa, con la acción de otros elementos más duraderos, aunque por otra parte menos contundentes, como pueden ser la Lengua, La Cultura, incluso el Derecho. Por el contrario, los pueblos del norte no poseen todas esas estructuras. Solo pueden establecer el dominio de sus potencialidades mediante el ejercicio de la fuerza bruta, un hecho si bien contundente, nada duradero como es por todos en la Historia conocido. De esta manera, al cambiar las relaciones de poder existentes entre las realidades comunicadas, lo que cambia es el modelo social preconizado por cada una de las realidades sometidas a análisis.

Con ello, resulta que, al cambiar el régimen de preponderancia en el equilibrio de poder existente en cada realidad social, no se trata tan sólo ya de que el equilibrio se rompa porque se incremente el de una sobre otra, sino que necesariamente, el incremento de una lleva inevitablemente aparejado el déficit o carencia de las otras.

En el caso concreto de nuestra actual situación estructural, lo verdaderamente peligroso no es tanto que la Economía haya roto definitivamente el equilibrio. El verdadero peligro estriba en que lo ha hecho arrastrando hacia un declive irrefutable a las otras tres variables.

Un Sistema amparado exclusivamente en tesis económicas (de mercado), suple con sus principios los huecos que hasta ese momento eran llenados por la Política, poniendo para ello de manifiesto que la Democracia no es una realidad moral, sino un método de organización humana, Somete con ello a la Sociedad a una presión insoportable, que acabará porque esta asuma como propios principios que en realidad le eran totalmente ajenos, aposentando para ello su poderío a partir de la reestructuración del orden que la otra gran variable, la religiosa, juega en la partida. Así, una vez asumido que la Democracia no es una opción de moral, la religión, como gran mercenaria de la historia, acudirá rauda a prestar patente de virtud a cualquier nuevo modelo que surja, siempre que este garantice, como han hecho todos hasta el día de hoy, su supervivencia cuando no su abierta mejora.

Esta es la realidad, presurosa, sencilla, y ante todo previsible. En nuestras manos está el que los acontecimientos sigan siendo manejados por los de siempre, para su propio beneficio, que inevitablemente una vez más trae aparejada nuestra ruina.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.


miércoles, 18 de enero de 2012

LA ÉPOCA DE LAS EPOPEYAS.


18 de enero de 1912. El Capitán SCOTT, acompañado de EVANS, WILSON, BOWETTS Y HAATS, alcanza el Polo Sur. Lamentablemente, fracasa en su hazaña de ser el primero. Sobre el punto de latitud cero, ondea ya la bandera noruega del también aventurero y explorador ADMUNDSEN. Exhaustos y fracasados, emprenden el penoso regreso...

Lamentablemente, nadie volverá a verles con vida. Sus cadáveres serán encontrados congelados, bastantes años después, por una expedición. Lo más importante, su diario, en el que a modo de cuaderno de bitácora, irán plasmando sus experiencias. Las más valiosas, sin duda, la lección de respeto, cortesía y caballerosidad que dejarán para los que les precedan, a destacar máxime si cabe en los momentos más duros.

La historia viene de lejos. De los tiempos, lejanos ya, en los que las naciones podían dirimir sus diferencias encomendando a hombres encomiables, la realización de acciones especiales. Emulando los antiguos momentos de Héroes tales como Aquiles, o el gran Agamenón, otros personajes, si cabe más humanos, y sin duda indiscutible, asumían como propia la trascendencia de todo un Pueblo, lanzándose a la consecución de la Epopeya.

Tal era el ambiente, en otra época, en la que la excesiva prevalencia del Ser Humano sobre el resto de entes con los que compartimos la faz de la Tierra, se manifestaba lanzándose a auténticas aventuras propias del más ilusorio de los guiones cinematográficos que hoy podríamos llegar a imaginarnos. Corrían tiempos en los que los confines de la imaginación quedaba todavía limitado por las propias fronteras terrestres, épocas en las que todavía Julio VERNE seguía siendo el único visionario que había concebido el primero método, y tal vez la primera necesidad real, de llegar a nuestro satélite. Los ingenieros de las V1 y V2 empezaban a aproximarse a éstas lecturas.

Con semejante ambiente, con los ánimos inflamados del tan conocido como poco constructivo fervor patrio, el noruego y el británico se lanzaban respectivamente a la conquista de la última frontera, la que ofrecía el Continente Antártico.

EL resultado es por todos conocido. A finales de diciembre de 1911, ADMUNDSEN alcanzaba su meta, y regresaba triunfal a su patria, convirtiéndose, qué duda cabe, en el héroe de las futura expediciones trans-antárticas. Por el contrario, tal día como hoy, 18 de enero, de 1912, SCOTT llega al punto en el que sólo puede recogerse el lamento que supone llegar segundo a estas carreras en las que sólo compiten dos.

Algunos dirán muchos años después que el error pasó por la elección de los animales que tiraban de los trineos. AMUNDSEN, mejor conocedor de el medio en el que habrían de moverse, eligió perros. Por el contrario, SCOTT se decantó por los caballos. Estos serían pasto de los expedicionarios.

El 16 de febrero, inician la vuelta, con la pesada carga del fracaso obrando de lastre. EVANS es el primero en morir, sale al paso de la eternidad la noche del 6 de marzo. BOWETS le seguirá el día 9.

La última anotación del diario es del día 30 de marzo. Que las ayudas que nunca llegaron, sean convenientemente destinadas a nuestras familias. ¡Dios salve a la Reina.! La Historia, hiriente hasta el final hará que desfallezcan a escasos trescientos metros de uno de los refugios de vituallas que ellos mismos habían dispuesto.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.


domingo, 4 de diciembre de 2011

DE CUANDO LA APARENTE CERTEZA NO HACE SINO REDUNDAR EN LA CONVICCIÓN DE QUE CIERTAMENTE, NO TENEMOS NI IDEA DE QUÉ ES EXACTAMENTE AQUELLO QUE NOS RODE


Una vez más, es el reconocimiento del presente que le es propio a cada uno, lo que lleva en mi caso a comprobar con gran desencanto cómo, una vez más, el exceso de certezas mostradas por aquellos que son administrados, se han confabulado con la manifiesta incapacidad de los que una vez asumieron el papel de administradores para, desencadenando de nuevo los preámbulos de uno de los juegos más rancios de los que se ha dado en jugar la historia, concatenar de nuevo los acontecimientos previos que sin duda alumbrarán una nueva realidad.

Como viene ocurriendo desde que el tiempo es tiempo, la perversión que parece propia de la clase dirigente, en tanto que la vocación de servicio no es la prioridad que justifique su decisión en el momento de decidir su función; ha creado una brecha entre administración y administrados que, a día de hoy, es prácticamente insalvable.

Esta brecha, que en términos cuantitativos tiene su reflejo en encuestas como la del CIS, según la cual, la clase política constituye en sí misma un problema para España; se manifiesta en términos cualitativos en el hecho de que la Política como concepto, y el ejercicio político en tanto que manifestación gratificante para el hombre, han fracasado estrepitosamente.

“Nuestro Régimen sirve los intereses de la masa de los ciudadanos y no sólo los de una minoría y. por ello, se le ha dado el nombre de democracia. En los asuntos privados, los hombres tienen delante de la ley las mismas garantías, y es el prestigio particular de cada uno, no su pertenencia a una clase, sino su mérito personal, el que le permite acceder a los cargos y magistraturas. De la misma manera, ni la pobreza de nadie, ni tampoco su humilde condición social, son un obstáculo, si es capaz de servir a la patria. Nos gobernamos en un espíritu de libertad, y esa misma libertad se encuentra en nuestras relaciones cotidianas, en las que la desconfianza o el recelo están ausentes y tampoco nos ofende que nuestros vecinos quieran vivir de la forma que mejor les plazca.

En conclusión, yo afirmo que nuestra ciudad es, en su conjunto, un ejemplo a seguir para todos.”

Este maravilloso texto, engloba en sí, y lo hace de manera ordenada, la quintaesencia del modelo existencial en el que se engloba nuestro quehacer político, aquello a lo que debemos aspirar si cumplimos con lo que debemos, así como que contiene una descripción práctica y a la sansón muy acertada, de los procedimientos necesarios para conseguir su definitiva y razonada implantación.

Así, resulta difícil acceder a otra muestra más lograda que ésta, en la que de manera brillante y casi efímera, se solventan de manera hábil donde las haya, aspectos fundamentales de nuestro aparentemente nuevo modelo de gobierno basado en la democracia; cuales son una sorprendente por lo sobrio definición ejemplar de la democracia, junto con una sublime descripción de sus características.

Este texto que, aparentemente goza de la energía y la vitalidad propia de aquello que es actual, se muestra ante nosotros con todo el esplendor del que puede hacer gala el abuelo que, una vez más, ha de hacer gala delante del nieto de uno de los juegos más viejos de los que la Historia es testigo. Ese juego destinado a demostrarnos una vez más que a menudo la experiencia no hace sino poner de manifiesto lo difícil que en temas capitales resulta poner algo nuevo bajo el sol.

Este texto, que está extractado de la obra “Historia de la Guerra del Peloponeso, 423-411 a.C.” es obra de TUCIDIDES, un coetáneo de PERICLES, ya sabéis, el gran elemento de aportaciones tan abrumadoras al marco de aplicación de una democracia la griega del siglo V a.C, la cual, tal y como ha quedado puesto de manifiesto a la luz del texto, sería de total y absoluta aplicación en la actualidad.

La pregunta entonces es clara, y su formulación obvia. ¿En qué nos hemos equivocado, dónde nos hemos dormido para que documentos estructurales de hace dos mil quinientos años, adquieran hoy pleno dominio de vigencia?

Tal vez baste un corto paseo por la realidad que nos rodea, comprobando los retrocesos en el estado de derecho, viendo el ascenso de las estructuras autárquicas por definición, o las francas cesiones en capítulos y libertades otrosí se pensaban consolidadas, para comprobar definitivamente que la actualidad no sólo no se nutre exclusivamente del presente más rabioso, sino que a menudo tiene que recuperar un conato de orden bebiendo en las fuentes del tranquilo presente a medio plazo.

Luis Jonás VEGAS VELASCO

diciembre de 2011.

sábado, 19 de noviembre de 2011

DE REBAÑOS, PASTORES Y PERROS DE PRESA.


Para pleno conocimiento y posterior cumplimiento del Común:

Mirad vosotros que yo, Nicolás Eymerich, Inquisidor Mayor de Aragón, de Rango Múltiple en tanto que así reconocido por su Excelencia el Sumo Pontífice de Roma; vengo de nuevo, a poner de manifiesto algunas de aquellas cosas que, si bien ya han sido comentadas y reseñadas en las incontables calendas que redundan de mi época; no es menos cierto que su incumplimiento, bien por incompetencia, cuando no por mera dejadez, hacen más que necesaria de nuevo la reflexión fría, de este que de nuevo os saluda y habla.

Como ha ocurrido con multitud de casos a lo largo de la Historia, ni el más importante de los asuntos es capaz de impedir convertirse en manido, una vez que la excesiva manipulación de la que es objeto a manos de la plebe, acaba por convertir su importancia en vulgaridad, y de ahí al ostracismo hay tan sólo un paso.

Desde que en 2008, el vulgo comenzó a ser verdaderamente consciente de la magnitud de la que se les venía encima, conceptos tales como Crisis, Situación Histórica, Prima de Valor etc. Adquirían no ya valor común, sino auténtica patente de corso. A base de usarse, los conceptos, como todo, se van desgastando. Pero si además los que hacen uso de ellos son los sencillos, los conceptos se mancillan irreversiblemente, de manera que la degeneración afecta para siempre a sus componentes, haciendo que sea virtualmente imposible devolverlos a su estado natural.

Una vez más, basta con echar un vistazo al pasado más o menos ignoto, para encontrarnos en la Historia ejemplos más o menos calcados de circunstancias que afectan a nuestra realidad, a nuestro aquí, a nuestra era.

Cuando a principios del Siglo XIV estalló una de las primeras Crisis Sociales de las que Europa tiene constatación factible, los a prioris que sojuzgaron eran en principio muy similares a los que se manifiestan ahora en la base del actual caos. A saber, la aparentemente necesaria reordenación de los poderes fácticos, así como una mejora substancial en la cuota de poder de la que cada uno de estos puede hacer gala.

En aquél momento, lo que provocó la crisis fue la sucesión de movimientos sociales que se estaban dando. Estos, no eran preocupantes sólo por la cantidad de personas a las que empezaban a afectar, sino que principalmente la base del cisma es encontraba en que la fuente de la que procedían la mayoría de las críticas que se hacían contra el sistema, no era la adecuada.

En aquellos tiempos, el esquema social respondía a una imagen según la cual la mayoría de la población, los sencillos, conformaban el rebaño del señor. Para dictar las normas que regían el correcto funcionamiento de éstos, teníamos a los pastores, a saber, monjes, sacerdotes y demás estructura curia que promovía la interpretación de las reglas destinadas a promover la “mayor Gloria de Dios”. Y finalmente, los perros, a saber, el brazo armado; nobles, caballeros y miembros de las milicias que, no lo olvidemos en última instancia estaban obligados a ponerse al servicio de la Inquisición, incluso cuando esto les llevara a enfrentarse a aquél que era su Señor.

Cuando a finales del siglo XIII las corrientes empiezan a cambiar, para ir conformando el ambiente imprescindible para la crisis del XIV, una de las primeras cosas que se ponen de manifiesto es la lucha intestina que existe entre pastores y perros. La relación de poder que se mantenía entre ellos, fundamentada en el respectivo interés mutuo, dado el beneficio respectivo que unos y otros se aportan, se rompe definitivamente cuando los perros creen saber lo suficiente para no necesitar a los pastores.

La causa fundamental del surgimiento de tal seguridad, la implantación en las incipientes ciudades de una nueva realidad, las Civitats Universitatis, a saber, centros de saber, germen de nuestras actuales universidades, que conformarán con el tiempo la base del conocimiento que soportará a los gobiernos laicos, hasta el punto de dotarles de base de legitimidad.

Cuando los dos grandes grupos de pastores, a saber Franciscanos y Dominicos, son conscientes de la magnitud del problema que se les viene encima, convocan en Italia un Concilio de Reunificación, esto es, una vez comprobado que por separado no pueden hacer frente al nuevo peligro, deciden unir sus fuerzas para con su enemigo. Pero ya para entonces es tarde, la conciencia de fuerza adquirida por el perro es tal, que el nuevo orden social sobre el que se escribirá la nueva historia de Europa ha cambiado para siempre. Ahora los perros habrán de servir a nuevos señores, laicos.

En la actualidad, y por muchos siglos que hayan transcurrido, las cosas son semejantes. En la base, apechugando con todo, los sencillos. Masa incapaz de entender su función, cuya máxima aspiración pasa por sobrevivir, para lo cual está dispuesta en última instancia a hacer lo que sea necesario. Sin importarle quién será el beneficiario de sus esfuerzos.

Al frente, un nuevo grupo de pastores. En este caso, lo que comenzó en las universidades del siglo XIII ha hecho promocionar una clase dirigente laica que, en lo único en lo que no se diferencia de sus antecesores religiosos es el absoluto desprecio que dispensa para con los sencillos.

Y de nuevo, los perros. Estos ahora visten de traje y corbata, llevan por espada una pluma, por escudo un portafolios, y han acabado con la belleza propia de poder morir en leal combate blandiendo tu espada. Ahora te matan en pasiva, desde un despacho, mandándote el desahucio a casa por medio de un agente que pertenece a un Sistema Judicial que ha recordado de repente a quién sirve.

Los perros son ahora banqueros. Como en aquél pasado, remueven los centros de poder, para ordenar a su antojo las estructuras. Crean la vana ilusión entre la chusma de que todo está bien, mientras hacen y deshacen a su antojo.

Hoy han removido Gobiernos, ¿Qué será lo siguiente?

Así que, hoy más que nunca, recordad, las hogueras vuelven a arder. Su Juicio se acerca, y es inminente.

Nicolás EYMERICH.