martes, 2 de junio de 2026

TIEMPO DE CAZA.

Abrumado como pocas veces por unas imágenes, concretamente las que hemos visto y en las que un policía propina un empellón a una ciudadana que, en el uso de una de las atribuciones que precisamente por su condición de ciudadana tiene, a saber, la atribución de manifestarse; acaba con ella por los suelos, herida; creo que bien haríamos en detenernos unos instantes y reflexionar sobre el cúmulo de circunstancias que, una vez más, nos han traído hasta aquí. La cuestión no es, obviamente, disponer un juicio sobre las circunstancias que han llevado a un miembro de las, no lo olvidemos Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, a arrojar con inaudito desprecio a quien ha resultado ser una maestra jubilada a probar las lisonjas del asfalto. La cuestión es analizar la evolución que las circunstancias concurrentes ha experimentado, para que ese policía llegara a pensar seriamente, y no anda muy desencaminado a la vista de los comentarios que sus colegas han dejado en chats de sindicatos policiales; que sus actos no iban a tener consecuencias. Porque si bien en La Antigua Roma se buscaba entre lo más bajo de la extracción social a aquellos destinados a velar por la seguridad pública, pues en Roma, quienes ejercían tales funciones no acababan bien, pues sólo tenían un destino, acabar como delatores del Poder, o como víctimas de éste; no es menos cierto que en la actualidad los métodos, y a la sazón la formación que tales profesionales reciben, han cambiado mucho. Hablemos de eso, de formación. Si mis fuentes no me engañan, el responsable de los hechos no era sino un comisario. Una figura que, además de excepcionalmente remunerada, arrastra consigo, otra cosa es el grado de afectación que la misma haya sido capaz de provocarle, una elevada formación en materias como Ética, Filosofía, Psicología y Humanidades que, en definitiva, deberían servir para que los ciudadanos, no lo olvidemos, los destinados a recibir el beneficio de tamaño caudal de “Capital Humano”, pensemos a priori que estamos a salvo de las conductas que, presas de la incapacidad para conducir sus emociones, podrían ser propias de un “Agente de la Escala Básica”. Desgraciadamente, una vez más estábamos equivocados; como lo estuvimos al pensar que los informes de la UCO acertarían a la hora de identificar al beneficiario del apunte contable vinculado a “M punto RAJOY”, o ante los contenidos de las grabaciones del infame Comisario VILLAREJO. Pero la pregunta que de verdad me quita el sueño es la de cuestionar las causas que llevan a un profesional bien formado, capaz de separar el discurso iracundo a la hora de promover sus actos; y que si no, al menos se lo piense dos veces ante la posibilidad de verse suspendido de un sueldo que seguro no es escaso, termina por llevarle a a decidir un domingo enfundarse un uniforme de antidisturbios, ante el que como quedó demostrado, no daba la talla; y salir a cazar chusma… Porque en el fondo, de eso se trata. Chusma eran los miembros de la flotilla que hace algunos días fueron golpeados en el aeropuerto de Bilbao. Chusma eran los mineros tantas veces apaleados en Asturias. Chusma eran los estudiantes otrora agredidos en manifestaciones por la Escuela Pública. Y chusma son los maestros, incluida la jubilada de 68 años que acabó teniendo que poner una denuncia, probablemente, aunque resulte paradójico, ante un coleguita de sindicato y bareto, del responsable de la acción. Hace años un compañero de promoción que decidió dirigir su vida hacia la defensa de lo público, que se hizo policía vamos, me dijo que había en el gremio tres grandes grupos de activistas. Estaban los que se hacían policías porque de verdad creían en lo que hacían, otro grupo veía en el cuerpo una manera honrada de pagar las facturas. Y luego estaban los que buscaban una manera legal de sacudir mamporros. Sin decir que ahora haya más de éstos, la cuestión que me preocupa es: ¿Qué está ocurriendo para que ahora no sólo no se escondan, sino que aspiran a una medalla? La cuestión es evidente, y aflora al albor del “Quien pueda hacer, que haga”. Las desafortunadas palabras pronunciadas por el Sr. Aznar, otros de los Jarrones Chinos incapaz de entender su papel como expresidente, empeñado en ensuciar el cargo, han desentrañado un cúmulo de emociones cuya expresión difiere mucho en función de quien la interpreta, y actúa en consecuencia. Así no es difícil entender lo diferente de la reacción cuando lo interpreto yo, que golpeo con la pluma, a cuando las interpreta un agente que pinta un cuadro con una porra extensible. Sea como fuere, analizando los resultados del último CIS, hay un dato revelador: el 40% de los votantes de VOX están vinculados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. A título informativo, los que los domingos leemos a NIETZSCHE, o vemos en CAMUS una orientación para nuestro futuro, estamos evidentemente enrolados en otras latitudes. No obstante conviene hacer mención al hecho de que una de las mejores obras escritas por el Maestro Alemán, curiosamente en los tiempos en los que los fascistas europeos comenzaban a enseñar la patita en Alemania; lleva por subtítulo “…o de cómo se filosofa con un martillo”. Luis Jonás VEGAS VELASCO.

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