jueves, 18 de junio de 2026

DESTINO: EL VIADUCTO

 


Durante años, mi madre me hablaba de una estructura ingente, una sublime obra de ingeniería que la ciudad de Madrid albergaba en su interior. Elevándose sobre una altura de casi 50 metros sobre el suelo, el Viaducto, también conocido como “El Puente de Segovia” por el nombre de una de las calles madrileñas por las que se ve afectado, salvaba una altura soberbia, haciendo más accesible el tránsito hacia El Palacio Real.

Sin embargo, como a menudo ocurre en España, y Madrid no iba a ser una excepción, sus habitantes pronto encontrarían una forma de tornar en imprescindible la presencia del viaducto, una forma que nada tenía que ver con su logro como obra de ingeniería. Mi madre me contaba que el Puente de Segovia era el lugar de Madrid favorito para que aquellos que habían sufrido un desengaño amoroso, o quienes no eran capaces de superar un trance, pusieran fin trágico a sus vidas. El viaducto era un territorio proclive a los actos de autolisis.

Si dedicamos un momento a revisar la evolución que “La Izquierda” viene sufriendo de un tiempo a esta parte en España, no hace falta un análisis en profundidad para llegar a la conclusión de que ésta ha entrado en barrena. Resulta suficiente un vistazo en cualquier dirección, para constatar hasta qué punto el movimiento parece haber colapsado. Porque, efectivamente, de eso se trata, el actual drama de la Izquierda, que va mucho más allá de la aparente y transitoria pérdida de poder, ya sea éste autonómico o nacional, no puede reducirse a una preocupación pasajera vinculada a una pérdida de poder. El verdadero drama de la Izquierda hay que cifrarlo en el absoluto desbarajuste en el que se ha convertido militar en el propio movimiento.

Como ocurre con cualquier concepto abstracto erigido en pro de articular una fenomenología de gestión, resulta imprescindible hacerse comprender; y esa es precisamente la función que se atribuye a los Partidos Políticos, a saber, convertirse en estructuras reconocibles de las que se puede formar parte, y cuyo reconocimiento en lo atinente a valores o principios implícitos (Ideología), permite a quienes lo comparten, a la sazón militantes, reconocerse como partícipes de una idea común, de la que deriva el sentimiento de pertenencia a un movimiento.

Esta ecuación, perfectamente comprensible y reconocible en tiempos de la Transición, cuando militar en ciertos partidos era algo romántico, no ha sido capaz de adaptarse. De hecho, ha llevado especialmente mal la búsqueda de una posición digamos natural a la hora de enfrentarse a los nuevos tiempos, con sus nuevos métodos.

Así, cuando partidos como el PSOE han intentado adaptarse en aras de absorber a los nuevos militantes, han fracasado estrepitosamente, y no lo han hecho porque sus estructuras sean notoriamente incapaces de asumir a esas nuevas personas; ni siquiera porque en el fondo nunca hayan confiado en esos nuevos métodos, de hecho los han despreciado. La Izquierda, y más concretamente el PSOE ha fracasado porque a medida que daba por sentado que su posición era la moralmente correcta, se ha olvidado paulatinamente de suscribir estructuras y mecanismos que por un lado mantuviera así la relación de poder, a la vez que, por otro, construía una red de comunicación capaz no sólo de mantener vivo el mensaje, sino de hacerlo atractivo para una nueva generación que vive de otra manera, esto es, se mueve de forma diferente en el escaparate ético.

Porque sí, señores, no se trata de que la Derecha vaya a ganar, algo tan inevitable hoy como impensable hace no más de quince años, cuando quién en su sano juicio podía dar valor a la tesis de que los herederos de Franco ganasen unas elecciones en España. Se trata de que la Izquierda ha perdido. Perdimos primero el relato, y luego el monopolio de ser los buenos.

Porque sí, hace quince años del movimiento del 15 M. Lo que por un  lado constituyó algo novedoso, y que se resume en la utopía de ver al pueblo superar sus trabas y hacerse con el poder sin intermediarios, recordad las asambleas y otros hechos similares; que acabaron siendo convenientemente canalizados por estructuras aparentemente innovadoras, échate a reír, cuya máxima paradoja la conformó PODEMOS, a la sazón un ente que negaba los vicios propios de la estructura de partido político, para acabar hoy, y digo literalmente acabar, ardiendo de manera espectacular, no en vano han recorrido en poco más de quince años un periplo que a otros, tal vez por ello los verdaderos partidos, les ha llevado más de un siglo.

Hoy, lo que queda, agrupado no ya en SUMAR, sino en el vacuo concepto de la Izquierda a la izquierda del PSOE, se debate cuando no hace malabarismos para aguantar más o menos viva hasta que un nuevo ciclo electoral insufle el ansiado líquido vital que nos permita sobrevivir, lo que en este caso se traduce en conservar un carguito.

Así que cuando me despierto con la certeza de que la Sra. BELARRA es la apuesta para derrocar a la Derecha en Madrid, y escucho las declaraciones del portavoz nacional de SUMAR dando lecciones de moral al PSOE utilizando para ello un discurso en el que reconozco estructuras que hace décadas otros utilizamos, es cuando la certeza aflora en todo su esplendor: Hay partes de la Izquierda que creen que, en el fondo, su supervivencia a futuro depende de la victoria de la Derecha, asumiendo que la misma conlleva de manera inexorable la desaparición del PSOE.

Y es entonces cuando, inexorablemente, emprendo camino al Viaducto.

 

LUIS JONAS VEGAS.

martes, 2 de junio de 2026

TIEMPO DE CAZA.

Abrumado como pocas veces por unas imágenes, concretamente las que hemos visto y en las que un policía propina un empellón a una ciudadana que, en el uso de una de las atribuciones que precisamente por su condición de ciudadana tiene, a saber, la atribución de manifestarse; acaba con ella por los suelos, herida; creo que bien haríamos en detenernos unos instantes y reflexionar sobre el cúmulo de circunstancias que, una vez más, nos han traído hasta aquí. La cuestión no es, obviamente, disponer un juicio sobre las circunstancias que han llevado a un miembro de las, no lo olvidemos Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, a arrojar con inaudito desprecio a quien ha resultado ser una maestra jubilada a probar las lisonjas del asfalto. La cuestión es analizar la evolución que las circunstancias concurrentes ha experimentado, para que ese policía llegara a pensar seriamente, y no anda muy desencaminado a la vista de los comentarios que sus colegas han dejado en chats de sindicatos policiales; que sus actos no iban a tener consecuencias. Porque si bien en La Antigua Roma se buscaba entre lo más bajo de la extracción social a aquellos destinados a velar por la seguridad pública, pues en Roma, quienes ejercían tales funciones no acababan bien, pues sólo tenían un destino, acabar como delatores del Poder, o como víctimas de éste; no es menos cierto que en la actualidad los métodos, y a la sazón la formación que tales profesionales reciben, han cambiado mucho. Hablemos de eso, de formación. Si mis fuentes no me engañan, el responsable de los hechos no era sino un comisario. Una figura que, además de excepcionalmente remunerada, arrastra consigo, otra cosa es el grado de afectación que la misma haya sido capaz de provocarle, una elevada formación en materias como Ética, Filosofía, Psicología y Humanidades que, en definitiva, deberían servir para que los ciudadanos, no lo olvidemos, los destinados a recibir el beneficio de tamaño caudal de “Capital Humano”, pensemos a priori que estamos a salvo de las conductas que, presas de la incapacidad para conducir sus emociones, podrían ser propias de un “Agente de la Escala Básica”. Desgraciadamente, una vez más estábamos equivocados; como lo estuvimos al pensar que los informes de la UCO acertarían a la hora de identificar al beneficiario del apunte contable vinculado a “M punto RAJOY”, o ante los contenidos de las grabaciones del infame Comisario VILLAREJO. Pero la pregunta que de verdad me quita el sueño es la de cuestionar las causas que llevan a un profesional bien formado, capaz de separar el discurso iracundo a la hora de promover sus actos; y que si no, al menos se lo piense dos veces ante la posibilidad de verse suspendido de un sueldo que seguro no es escaso, termina por llevarle a a decidir un domingo enfundarse un uniforme de antidisturbios, ante el que como quedó demostrado, no daba la talla; y salir a cazar chusma… Porque en el fondo, de eso se trata. Chusma eran los miembros de la flotilla que hace algunos días fueron golpeados en el aeropuerto de Bilbao. Chusma eran los mineros tantas veces apaleados en Asturias. Chusma eran los estudiantes otrora agredidos en manifestaciones por la Escuela Pública. Y chusma son los maestros, incluida la jubilada de 68 años que acabó teniendo que poner una denuncia, probablemente, aunque resulte paradójico, ante un coleguita de sindicato y bareto, del responsable de la acción. Hace años un compañero de promoción que decidió dirigir su vida hacia la defensa de lo público, que se hizo policía vamos, me dijo que había en el gremio tres grandes grupos de activistas. Estaban los que se hacían policías porque de verdad creían en lo que hacían, otro grupo veía en el cuerpo una manera honrada de pagar las facturas. Y luego estaban los que buscaban una manera legal de sacudir mamporros. Sin decir que ahora haya más de éstos, la cuestión que me preocupa es: ¿Qué está ocurriendo para que ahora no sólo no se escondan, sino que aspiran a una medalla? La cuestión es evidente, y aflora al albor del “Quien pueda hacer, que haga”. Las desafortunadas palabras pronunciadas por el Sr. Aznar, otros de los Jarrones Chinos incapaz de entender su papel como expresidente, empeñado en ensuciar el cargo, han desentrañado un cúmulo de emociones cuya expresión difiere mucho en función de quien la interpreta, y actúa en consecuencia. Así no es difícil entender lo diferente de la reacción cuando lo interpreto yo, que golpeo con la pluma, a cuando las interpreta un agente que pinta un cuadro con una porra extensible. Sea como fuere, analizando los resultados del último CIS, hay un dato revelador: el 40% de los votantes de VOX están vinculados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. A título informativo, los que los domingos leemos a NIETZSCHE, o vemos en CAMUS una orientación para nuestro futuro, estamos evidentemente enrolados en otras latitudes. No obstante conviene hacer mención al hecho de que una de las mejores obras escritas por el Maestro Alemán, curiosamente en los tiempos en los que los fascistas europeos comenzaban a enseñar la patita en Alemania; lleva por subtítulo “…o de cómo se filosofa con un martillo”. Luis Jonás VEGAS VELASCO.