viernes, 10 de abril de 2026

PODEMOS: REMEMORANDO EL HUNDIMIENTO DEL TITÁNIC.

En una realidad como la llamada a concitar nuestra actualidad, en la que el contexto se ha convertido por méritos propios en un protagonista de la misma, la capacidad para elegir bien los tiempos debería ser exigible, esto es, saber cuándo y dónde sucede algo, sobre todo cuando ese algo es provocado, necesita de un tratamiento tan riguroso como aquél que destinamos al análisis del objeto propio que motiva nuestro análisis. Por eso, que el encuentro entre el Sr. Rufián y la Sra. Belarra tuviera lugar un 9 de abril, para más inri de 2026; en una universidad de postín, viene a definir un contexto, por lo que al tiempo y al espacio se refieren, nada circunstancial, adquiriendo materia de notoriedad en sí mismo, y me explico a continuación. El 9 de abril…¡de 1976! España se levantaba con la noticia de la legalización nada menos que del Partido Comunista de España. La convergencia de multitud de logros, entre los que adquiere especial relevancia la corrección con la que el Comunismo Español se había comportado desde y a partir de la muerte del dictador, alcanzan grado de notoriedad por la manera en la que su líder, Santiago CARRILLO había gestionado la sucesión de acontecimiento que tendrían su clímax en el comportamiento que los comunistas de España tuvieron en el entierro de los abogados que en Atocha habían sucumbido a la enfermiza maldad que había impulsado las balas disparadas por miembros de la extrema derecha. Sea como fuere, ya nada podía impedir la concatenación de lo que en tiempo se conoce como inexorabilidad, y que bien podría ser la primera piedra en la que el Presidente Suárez sustanciara la construcción del edificio que estaba por llegar. En definitiva, que el líder de un movimiento nacionalista periférico, cuyas aspiraciones hace apenas diez años no pasaban de “ir a Madrid a defender, por encima de todo, los derechos históricos de Cataluña como nación.”; que hoy juega a ser Seleccionador Nacional de líderes ideológicos; y una eterna aspirante a lideresa que, hoy por hoy, navega con dificultad entre los despojos que resultan del hundimiento de un partido político cuya supervivencia, en caso de haber sido ésta posible, habría requerido de la desaparición, tal y como quedó demostrado a título de tentativa, nada menos que de los descendientes ideológicos de ese mismo Partido Comunista cuya fecha conmemoramos; terminan por configurar un escenario que, si ha sido pergeñado, determina el grado de maldad de los llamados a protagonizarlo; pero que si es fruto de la casualidad, termina por demostrar que el Diablo se enfadó el día que supo que no era el designado para ser el Cristo. En Sociología se usa una tabla que, del uno al diez distribuye el posicionamiento ideológico de los miembros de una Sociedad ubicando en torno al uno los que se mostrarían como absolutamente escorados a la Izquierda; quedando por simetría el diez reservado a los que configurarían el escenario a ser empleado por la Extrema Derecha. En el marco anterior, el que se amparaba por los cánones de lo que entendíamos como bipartidismo; la mayoría de los votantes socialistas se encuadraban en esta tabla entre la sucesión que va del 3,5 al 5,8. Cuando fenómenos como el de Podemos vinieron a cuestionar no sólo las bases fundamentales, sino incluso las procedimentales sobre las que se habían cimentado todos los desarrollos anteriores, se puso de manifiesto que la supervivencia de una Izquierda que ahora tenía más de un competidor sólo sería posible si la nueva formación venía con los deberes bien hechos y comprendía desde su génesis que la supervivencia del espacio de la Izquierda dependía de que Podemos comprendiera el funcionamiento de la Vida Parlamentaria esto es, una vida en la que la negociación y el abandono de las posturas de máximos son la única manera de discernir un futuro. Tal y como se puede constatar, esto no fue así. Consecuencia: Un seleccionador de líderes ideológicos con raíces catalanas, y una marquesita con aspiraciones, quedan una tarde en un ambiente de Pijos de Izquierdas para decirnos a todos los que nunca hemos entendido su mensaje que, en realidad, somos los verdaderos responsables de que la superioridad moral de la Izquierda no triunfe. Pues nada, nada. Partimos del nueve de abril, y nos dirigimos hacia el quince de mayo. Queda poco, aunque si no tenemos cuidado, es probable que para entonces ni los más viejos del lugar sean capaces de encontrar un mínimo parecido con el difunto movimiento del 15M. Eso sí, los buenos nadadores nunca se ahogan, y para entonces la Sra. Belarra ya habrá encontrado un bote salvavidas al que subirse, pues a estas alturas el único objetivo es sobrevivir, y hacerlo con nómina. Luis Jonás VEGAS VELASCO.