martes, 24 de marzo de 2026

RADICALES LIBRES

Surgidos como casi todo lo que tiene alguna importancia de lo que se ha dado en llamar “The Big Bang”; los radicales libres se erigen como una fuente de gran importancia a la hora de explicar la conformación de cualquier estructura llamada a ser o a contener vida¸ de ahí su importancia. Con origen en un cataclismo, tal vez no podría ser de otra manera, la existencia no ya del hecho, siquiera del concepto, genera en nuestro devenir una suerte contradictoria de emociones, pues no en vano términos como cataclismo, explosión y por supuesto, radical, generan en nuestra interpretación de la realidad un a priori para nada desdeñable, y desde luego poco alentador. Y la causa, no olvidemos generada desde perspectivas ajenas a nosotros mismos, no es desde luego casual, pues la sensación de desasosiego que suele acumularse en torno a quienes conjugan en su día a día semejante tipo de conceptos no es sino el resultado muy causal de un largo cúmulo de procederes destinados a conformarnos de una determinada manera, toda la cual resulte homogénea, presumible y, desde luego, sencilla de anticipar. En definitiva, un escenario en el que ser radical libre requiera de una inversión vital de tal magnitud que resulte, en sí misma, una misión imposible. Es, por el contrario mucho más eficaz, convencernos de la existencia de una escenario en el que la zona de confort resulte no sólo apetecible y halagüeña, sino manifiestamente recomendable. Definimos así un contexto en el que el modus vivendi que a la sazón resulta lógico en el mismo es, ante todo, una franca contradicción respecto al que sería propio de un escenario en el que las explosiones, y las génesis que le son propias, tendrían lugar. Es así como nos enfrentan a la contradicción, luego está la lógica guiada y, con un ligero empujoncito, quién va a acordarse de la teoría nihilista que parece surgir como conclusión. Pero es aquí donde yo veo y planteo la otra contradicción: ¿Hay algo más radical que ver cómo un estado expulsa a ancianos de sus casas? ¿Hay algo más radical que cambiar de canal durante el informativo de la tele porque las imágenes de niños masacrados dificultan nuestra digestión?..¿Acaso no es radical ver cómo sendos psicópatas se erigen en arquitectos de una nueva realidad cuya puesta en práctica requiere inexorablemente de la desaparición de cualquier vestigio de lo que hasta ahora hemos considerado como el mundo que nos era propio? No sé, llamadme radical. Porque si, como creo, las respuestas que el cuerpo os pide a tales preguntas van por donde me imagino, tal vez haya llegado el momento de conjugar las tesis del Genial Filósofo Alemán, y conciliar con él la conclusión devengada de la certeza por la cual “(…)si radical es el calificativo merecido por los que se toman las cosas de raíz, entonces llamadme radical”. Así que cuando os acusen de cenizos (versión descremada de pesimista petulante); constatéis que la compañía de semejantes se ha vuelto insufrible o, simplemente, lleguéis a la conclusión de que ser alérgico al prójimo que os rodea no sólo no es una enfermedad, sino que llegados los tiempos que corren es prueba irrefutable de que aún tenéis elección. Entonces, amigos (o enemigos míos), habéis cerrado el círculo, habéis vuelto al origen. Sois Radicales Libres. Luis Jonás VEGAS VELASCO.